¿Una nueva intervención militar de Estados Unidos?

Desde de que se comenzó a seguir la llamada “Doctrina Monroe” en 1823, Estados Unidos se ha autoimpuesto un papel protagónico en los asuntos de América Latina. Ahora es muy probable que Washington no quiera tener un estado fallido a solo 3 horas de su territorio.

Por Jim Rickards

Como editor financiero, me enfoco en los movimientos normales de los mercados de divisas, securities y de acciones. Gran parte de mi trabajo se especializa en los movimientos de la Reserva Federal y las condiciones macroeconómicas actuales.

Sin embargo, uno de los principales factores que afectan a estos mercados es la geopolítica. Siempre tenemos que tener en cuenta que el impacto que tendría una gran crisis geopolítica en los mercados e inversores sería colosal.

Ahora mismo hay una larga lista de “puntos calientes” en todo el globo de los que podrían emanar guerras violentas. Entre éstos encontramos a Ucrania, Siria, Irán, Corea del Norte y los mares de China.

Pero como tal vez sepas, el punto caliente más reciente en el mapa es Venezuela.

Venezuela es una catástrofe económica y foco de una verdadera crisis humanitaria. Los venezolanos están muriendo de hambre a causa de una escasez que ha dejado las estanterías de los supermercados con poco o ningún bien básico. Un 65% de los venezolanos afirma que ha perdido un promedio de 11 kilos debido a la falta de alimentos.

La ONU estima que alrededor de 5.000 venezolanos huyen del país todos los días, solo por la desesperación que representa vivir allí.

Al mismo tiempo, el año pasado la tasa de inflación alcanzó un máximo de 1.300.000%, y el FMI espera que este año alcance la increíble cifra de 10.000.000%. Su moneda ha llegado al punto en que ni bien sale de las imprentas de billetes, ya perdió casi todo su valor.

El actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reemplazó al demagogo socialista de Hugo Chávez cuando éste murió en 2013, sobrellevando las políticas fallidas de su predecesor. En esencia, el actual líder de Venezuela es un hombre que ha arruinado a su país aún más que el propio Chávez.

Según una serie de informes, en las últimas dos semanas murieron más de dos docenas de personas en manifestaciones contra el gobierno. Asimismo, la ONU advierte que la situación podría salirse de control rápidamente si no se pone un alto a todo esto. Por otro lado, señalan que la situación podría extenderse a través de las fronteras de naciones vecinas.

En un intento por revertir la crisis, el líder opositor, Juan Guaidó, se declaró a sí mismo presidente interino de Venezuela el 23 de enero.

Se cree que el ejército venezolano está dividido. Que algunos sectores permanecen leales a Maduro, mientras que otros parecen están dispuestos a apoyar a Guaidó. No está claro cómo procederá la crisis desde aquí.

Como era de esperarse, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump no tardó en reconocer a Guaidó como el líder legítimo del país. Incluso llevó las cosas un poco más lejos ya que la Casa Blanca anunció miles de millones de dólares en sanciones contra Maduro y el monopolio petrolero estatal de PDVSA.

Esto está presionando aún más a un régimen que apenas y puede lidiar con la situación actual. Venezuela exporta aproximadamente el 40% de su petróleo a los Estados Unidos y depende en gran medida de este país para generar ingresos.

Entonces, si crees que las cosas están mal ahora, prepárate: podrían empeorar mucho más. ¿Te cuesta creerlo? Tan solo mira los efectos que tuvieron las sanciones petroleras sobre Irán…

Sin embargo, puede que las sanciones no sean la única alternativa de Washington.

Durante el comunicado de la Casa Blanca emitido el pasado lunes, el Asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, advirtió que “todas las opciones estaban sobre la mesa”. Asimismo, señaló que Venezuela se enfrentaría una “respuesta significativa” si le causaba algún daño al personal gubernamental de Estados Unidos ubicado en el país.

Cabe destacar que, hace poco, Bolton tildó a Venezuela como parte de la “troika de la tiranía”, junto a Cuba y Nicaragua.

Pero lo más significativo de todo fue que durante la rueda de prensa los medios detectaron una frase sumamente interesante en la libreta personal de Bolton:

“5.000 tropas a Colombia”.

¿Será que Bolton hizo visible esa nota adrede? ¿A quién estaba destinada? Hay muchísimo que podemos especular.

Aun así, ¿será que Trump y su equipo están listos para enviar tropas a Colombia como parte de una campaña militar contra Venezuela, en caso de que las cosas empeoren?

El año pasado, Trump dijo que “la opción militar” estaba sobre la mesa. Queda claro que el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, y otros disuadieron al presidente de optar por la alternativa militar. Sin embargo, ahora Mattis y muchas otras voces moderadoras están guardando silencio. Puede que los altos mandos más agresivos, como Bolton, estén llevando las riendas de la situación en la Casa Blanca.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, le advirtió a los Estados Unidos que ni siquiera pensara en una intervención militar en Venezuela, ya que éste es un aliado ruso importante. Esa alianza le da Moscú un anclaje geopolítico en las proximidades de Estados Unidos (entre Venezuela y Miami solo hay un vuelo de tres horas).

En respuesta a los comentarios de Trump sobre una posible intervención, el año pasado Rusia envió bombarderos a Venezuela para participar en sus “ejercicios” militares. Más adelante retiró las aeronaves, debido a protestas fuertes de Estados Unidos. Aun así, Putin y compañía tienen un interés especial por mantener a Maduro en el poder, de la misma forma que quieren mantener a Bashar al-Ásad al mando de Siria.

Por su parte, tanto Siria como China y Turquía también han demostrado su apoyo a Maduro.

Pero ahora que la Casa Blanca prácticamente le ha pedido a Maduro que renuncie, sería un gran golpe para el prestigio estadounidense si se mantuviese el poder. En 2011, Obama le pidió al al-Ásad que renunciara, y aún sigue allí.

Sin embargo, Venezuela está mucho más cerca de casa que Siria. Y desde de que se comenzó a seguir la llamada “Doctrina Monroe” en 1823, Estados Unidos se ha autoimpuesto un papel protagónico en los asuntos de América Latina.

Y ahora es muy probable que Washington no quiera tener un estado fallido a solo 3 horas de su territorio.

La cuestión se está desenvolviendo con rapidez. Mientras tanto, todos los ojos, incluidos los de Putin, están posados en la próxima jugada de Trump.

Cualquiera sea el desenlace, el impacto en los mercados energéticos será enorme.

La mejor receta de protección es tomar posiciones en oro.

Saludos,

Jim Rickards,

Jim Rickards es editor de Inteligencia Estratégica para Agora Publicaciones.