Te presentamos una serie de reflexiones que te ayudarán a escoger el mejor camino para el éxito de tus inversiones.

Por Felipe Ramírez

Los feriados son buenos días para pensar. En algún proyecto o en algo pendiente.

También, por supuesto, en las inversiones. O en cómo ambas cosas de conectan.

Es por eso que hoy en vez de hablar de alguna acción puntual me gustaría que repasáramos algunos conceptos más macro sobre el tema de las inversiones.

Porque es sobre la vida, pero es sobre las inversiones. Eso, porque como lo vemos acá, las inversiones son parte de la vida.

Ahora, te aclaro, las notas a continuación no son mías, sino de me llegaron de la pluma uno de los grandes redactores publicitarios que he tenido el placer de conocer gracias a la red internacional de Agora.

Su nombre es John Forde y sus textos e ideas han generado cientos de millones de dólares en una veintena de países alrededor del mundo, con lo que vale la pena prestarle atención.
A su vez nacieron de un video de un hombre llamado Jordan Peterson, que como te digo, pueden aplicar a varias cosas.

Según Forde:

“Tiene una mirada muy provechosa sobre lo que la gente se dice a sí misma. Es útil para comenzar tu carrera o para que pongas la cabeza donde tiene que estar y punto.

“Esto es algo que, como he podido notar de vez en cuando, todos nosotros necesitamos.

“Tal vez estés de acuerdo. Pero Peterson habla, más o menos, de cómo asegurarte de que todo el mundo (incluido tú mismo) te tome en serio.”

Aquí van las notas…

1) Deja de cometer errores que sabes que puedes evitar y que están mal

Hay cosas que estás haciendo y sabes que en realidad no son lo mejor para ti. No estamos hablando de las cosas que no estás seguro de si están mal, o las que no puedes detener, sino de las que sabes que estás haciendo que están mal.

Incluso si son cosas pequeñas, mientras pones esta lección en práctica, te darás cuenta de que cada vez tendrás más control sobre ti mismo. Con esto podrás alejarte de lo que no es bueno y acercarte hacia lo que sí funciona.

2) Haz un horario

Un horario no es una prisión. Estás en toda tu libertad de prepararlo para que tengas el día que tú quieres, a fin de saques el mayor provecho de tu tiempo.

Esto, claro, significa que si eres al menos un poco inteligente prepararás un horario que te dejará en mejor forma al final del día de lo que estuviste al comienzo. Un horario que te deja peor es un desperdicio de día.

Por supuesto, esto también significa que tu “buen día” incluirá responsabilidades. No dudes que también tendrá recompensas, pero habrá trabajo duro.

Negocia con ti mismo para determinar cuáles son esas proporciones sanas. Asegúrate de que no sea ni una tiranía de productividad ni un desperdicio de tu valioso tiempo. Y recuerda: incluso si cumples con tu horario en un 50%, eso es mejor que 0%.

3) Despeja tu mente

Cuando tienes un ventarrón de ideas en la cabeza, cuando vacilas con una idea sin llegar a ningún lado, detente y toma nota.

Escríbelo, grábalo, díselo a alguien y que te esa persona te diga su opinión.

La meta aquí es explorar territorio desconocido, ya que esto es necesario para encontrar un camino entre toda la incertidumbre.

4) Toma el camino más importante

Identifica el camino que consideras noble, el que te permitirá progresar sin engañarte a ti mismo o ignorar tus responsabilidades.

Si expones a la gente a aquello que están evitando o que le tienen miedo y les enseñas a enfrentar aquello a que le temen, se harán más fuertes.

Así es cómo encuentras el camino con significado real.

Pregúntate cómo se sentiría pararse firme y hacer todo lo que sabes que tienes que hacer. ¿Cómo seríamos si lográramos identificar lo que queremos y podemos ser, y en vez de solo ignorarlo, fuéramos tras ello?

Si tu vida no es todo lo que podría ser, ¿qué pasaría si dejaras de desperdiciar el tiempo y las oportunidades que tienes frente a ti?

Tus acciones afectan tu vida de formas que no puedes comprender realmente; afectan todo de forma exponencial. Eso significa que cada elección que tomes importa, e importa mucho más de lo que crees. Esa es la motivación detrás de la toma de decisiones significativas.

Que no te importen esas elecciones significa que no te importa el impacto que tendrán en la sociedad como un todo –una situación que, en última instancia, puede llegar a lastimar a una comunidad entera. Si no quieres destruir comunidades y sociedades, no te destruyas a ti mismo.

5) Especifica tus metas

Ponte metas personales, cosas que realmente te importen. Si pudieras tener la vida ideal que siempre has querido, ¿qué querrías de tu carrera, amigos, familia, salud, de tus hábitos? ¿Eres alguien que valora más la seguridad y la estabilidad? ¿Qué tipo de personalidad tienes con respecto al impacto directo que tiene esto sobre lo eres o te gustaría ser?

Es decir, ¿necesitas tener conexiones con otras personas? ¿Te atrae la experiencia y la creación? ¿Eres alguien que más que nada necesita seguridad? Sin importar cuál sea tu meta, tus acciones deberían respaldar esas metas.

Así que antes de que puedas cumplir con esos objetivos, necesitarás ajustar tus acciones para que vayan acorde a ellos. Es así de simple. Que exista la asociación causal.

En otras palabras, si lo que quieres es una sensación de progreso, entonces incluso tus acciones más diminutas e insignificantes deben de alguna forma estar atadas a una meta mayor. De lo contrario, ¿para qué hacer cosas? ¿Para qué esforzarse?

Las acciones que ganan más importancia a medida que pasa el tiempo son mejores y más útiles a medida que progresas en tu vida, a diferencias de las que no tienen esa cualidad. Determina quién es “ese yo” en el que quieres convertirte, y apunta a eso. Habrá sufrimiento en el camino, al igual que con todo en la vida, pero si tus metas están bien definidas, todo lo que hagas en función de esas aspiraciones se sentirá bien justificado.

6) Deja de decir cosas que te hacen débil

Cuando hablas, hay una segunda voz que escucha lo que estás diciendo y juzga si realmente tus palabras van acorde a lo que piensas.

Cuando escuchas esa segunda voz, encontrarás que mucho de lo que hablas en realidad no está acorde con lo que crees.

Intenta decir nada más aquello que sale de tu interior, a fin de que tu segunda voz pueda confirmar que las palabras son auténticas y van acorde a lo que esperas de la vida.

Hazlo en voz alta.

7) Sé auténtico

Toma responsabilidad por tu vida y la de los demás. Es noble hacerlo, pero esto también te protege de tus propias vulnerabilidades. Simplemente escoge evitar la falsedad y las mentiras en tus intenciones o acciones, ya sea para contigo o para con los demás.

8) Aprende de tus errores

Sé capaz de aceptar las consecuencias de un error y aprender de éste. Acepta tus fracasos, no los ignores ni te escondas de ellos.

9) Comprende lo que aún no sabes

Habla contigo mismo como si no supieras aún quién eres. Comprende en su totalidad lo que aún no sabes: quién eres. Eres alguien con quien necesitas negociar, explorar, a quien le tienes que ofrecer una oportunidad; una vez que comprendas quién eres, ve cómo puedes venderle a ese alguien la idea de perseguir las metas que quieres.

10) Apunta alto

Si estás apuntando lo más alto posible, entonces es más probable que se te presenten mejores oportunidades. No sabes si eso ocurrirá siempre o solo de vez en cuando.

Tienes que dar un salto de fe pensando que sí, y en efecto será así. Pero no hay manera de acercarse a esos niveles ideales de éxito a no ser que “entres de lleno” una vez que fijas tus objetivos.

No puedes llegar a la meta solo apuntando al medio de la pista. Somos criaturas que necesitan una meta, una blanco. Necesitamos un objetivo para poder avanzar, está en nuestra naturaleza.

El mundo que atravesarás cambiará para ajustarse a tu objetivo: o responderá en tu contra, o se organizará en respuesta a tus motivaciones.

Claro que no siempre podrás controlar la forma en que esto ocurre. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que el camino más práctico para recorrer es apuntar a lo más alto posible y luego luchar por alcanzarlo.

Así es como le das a tu vida un significado. Pregúntate esto, si es que aún no lo has hecho: ¿cuál es la meta más alta posible que puedes conceptualizar exitosamente?

Ahora, la gran pregunta: ¿qué de todo aplica al mundo de las inversiones?

Pues, nada. Y todo. Por supuesto.

Algunos dirían que esto es un sermón.

Pero yo detesto los sermones, así que no lo creo.

Espero que lo hayas disfrutado.

Felipe

Felipe Ramírez es Director Editorial de Agora Publicaciones