Cuando se trata de inversiones, conviene tener un pensamiento contrario a las masas.

Por Felipe Ramírez

Estoy leyendo un libro muy interesante. Y entretenido. Se llama “El arte del pensamiento contrario”, y fue publicado en 1954 por un señor llamado Humphrey B. Neill.

Si buscas a Neill en Wikipedia, no encontrarás de él más que una referencia en un artículo sobre “Contrarian Investing”. Tampoco hay mucho sobr el libro. A mí me lo recomendó el publisher de uno de nuestros socios de la red de Agora en Estados Unidos.

Su máxima dice así: “When everybody think alike, everyone is likely to be wrong”. Es un juego de palabras, con lo que la traducción al castellano no es tan divertida como en inglés, pero la idea es que si todo el mundo piensa similar, es probable que todo el mundo esté equivocado.

Entonces, para estar en lo cierto, plantea, hay que pensar en contra de la masa.

Y no está mal tomar este enfoque a la hora de las inversiones, sobre todo considerando que Neill fue una de las contadas personas que navegaron con éxito por las turbulentas aguas de la crisis financiera de 1929. Y mientras leo ellibro por estos días, me encuentro con un artículo de Simon Black.

Black es fundador de un newsletter financiero llamado Sovereign Man, a través del cual enseña a estadounidenses a diversificar sus ingresos alrededor del mundo, un poco al revés de lo que hacemos nosotros en Agora Publicaciones, donde enseñamos a personas del mundo de habla hispana a aprovechar los mercados de Estados Unidos más allá de su propio país.

Bueno, la nota de Black decía “No cabe duda: Tesla está al borde de la quiebra”.

Cuenta un poco sobre cómo el mes pasado los accionistas de Tesla aprobaron un paquete salarial absolutamente ridículo para su amo y señor CEO, Elon Musk, con el potencial de poner US$ 50.000 millones en su bolsillo durante la próxima década.

Esto es más que todos los CEOs de las 500 empresas del S&P 500, JUNTOS. Algo que sin duda es un poco extraño considerando que en su reporte del cuarto trimestre de 2017 Tesla indica en la página 24 que Elon “no dedica todo su tiempo y atención a Tesla”.

O más importante aún, considerando que bajo el liderazgo de Musk, el derroche financiero crónico de la compañía ha alcanzado más de US$ 4.970 millones en pérdidas operativas para los accionistas.

O que la compañía ha estado bajo investigación por parte de la SEC. Bueno, se entiende el punto. Tesla está muerta y no hay presupuesto de publicidad y marketing que pueda cambiar eso.

A continuación me gustaría compartir los extractos de una carta que el inversorde valor John Thompson envió a los inversores de su fondo, Vilas Capital Management, con sede en Chicago.

Thompson es uno de los pocos administradores de fondos que ha superado constantemente el rendimiento del mercado y, esto es lo importante, su fondo apostó en contra de Tesla. 

Dice así:

“Creo que Tesla se derrumbará en los próximos 3 a 6 meses…

“En parte por su incompetencia a la hora de fabricar y distribuir elModelo 3, en parte por la menguante demanda de los Modelos S y X, en parte por la valoración tan extrema que tiene el papel, en parte por sus pésimas finanzas que sin lugar a dudas ameritarán otra ronda de recaudamiento capital, en parte porque su probable baja en la calificación crediticia por parte de Moody’s –pasando de B- a CCC (altas probabilidades de default)– debería preocupar a sus proveedores de partes y exigirle a Tesla pagos directos (una sentencia de muerte clara), en parte por el decreciente apetito del mercado por el riesgo, en parte por nuestras sospechas de actividades fraudulentas en el departamento de contabilidad de la firma, sospecha que respaldamos con las 85 citaciones/investigaciones por parte de la SEC y con el hecho de que dos individuos clave en las finanzas de la firma renunciaron el mes pasado… “No cabe duda: Tesla está el borde de la quiebra.

“La compañía no puede sobrevivir otros 12 meses sin acceso al dinero de los bancos de Wall Street o de inversores privados.

“Se estima que Tesla necesitará unos US$ 8.000 millones en los próximos 18 meses para financiar sus pérdidas de capital, gastos, deudas próximas a vencer y necesidades de capital operacional.

“Sin embargo, parece que a raíz de las investigaciones pasadas y presentes de la SEC (las cuales, por terrorífico que suene, no ha mencionado al público), a Tesla le será difícil acceder a los mercados públicos.

“Según un reporte reciente, en los últimos 5 años se han presentado 85 solicitudes por información adicional o aclaraciones por parte de la SEC. “Compara esto con Ford, que recibió 0 citaciones en el mismo período de tiempo. “Cuando una compañía se encuentra bajo investigación formal, es difícil –si no es que imposible– recaudar capital de los mercados públicos, ya que las indagaciones oficiales como éstas deben hacerse públicas. Esto, a su vez, generalmente crea grandes agujeros en los valores de las acciones y la deuda.

“Teniendo todo esto en cuenta, y por el bien de los inversores de Tesla, ojalá haya ‘tontos más tontos’ en China o en algún otro lugar para que la compañía se mantenga solvente.

“Porque en algún momento la música se detendrá y no habrá ninguna silla más para sentarse.

“No importa qué tan bien te hace sentir una inversión cuando va al alza, al final del día lo único que queda es rabia extrema si tu dinero termina desapareciendo por completo –especialmente si eso ocurre debido a mentiras y engaños por parte de los líderes de la compañía.

“Es aquí cuando el Departamento de Justicia da un paso al frente y escolta a la inescrupulosa gerencia a su nueva vivienda de cemento y hierro.

“Pero bajemos a la realidad un momento y veamos los hechos: Tesla vale más del doble que Ford, y sin embargo Ford fabricó 6 millones de autos el año pasado y tuvo una ganancia de US$7.600 millones a nivel mundial, mientras que Tesla hizo 100.000 autos con una pérdida de US$2.000 millones.

“Además, Ford cuenta con US$12.000 millones resguardados en caso de emergencia, mientras que Tesla probablemente se quedará sin dinero en 3 meses.

“Nunca había visto algo tan absurdo en toda mi carrera.”

Las palabras de Thompson, un “contrarian” de tomo y lomo, deberían ser tomadas en cuenta.


La parábola de Tesla… 

Ah, lo olvidaba. Después de 64 años, “The art of contrary thinking” no tiene edición en castellano.

¿Será que nadie quiere que pensemos diferente?

Buena semana,

Felipe

Felipe Ramírez es Director Editorial de Agora Publicaciones