La Fed continúa transitando un camino que no llevará a nada bueno. Una importante corrección podría estar por llegar.

Por Jim Rickards

El 21 de marzo pasado, la Reserva Federal, bajo el mandato del Presidente Jerome “Jay” Powell, incrementó en 25 puntos básicos las tasas de interés de referencia para los Fondos Federales.

Esta fue la primera movida importante de Powell como cabeza del banco central de los Estados Unidos.

Permíteme darte mi opinión sobre Jay Powell antes de adentrarnos en las implicaciones del suceso de hoy.

Trabajé junto a Jay Powell cuando él tenía un cargo en el Tesoro estadounidense; en ese entonces yo era parte del departamento jurídico en una importante distribuidora primaria gubernamental de securities. Estos distribuidores primarios fungen como suscriptores en las subastas de securities del Tesoro estadounidense, así que en términos prácticos, Jay era el mayor cliente de mi firma.

La impresión que tuve de él fue de alguien altamente profesional que siempre actúa por el  bien del Tesoro y los ciudadanos. Es un tipo listo, íntegro y con una carrera distinguida tanto en los servicios públicos como en la esfera privada en fondos de inversión y think tanks.

Jay Powell es alguien estimado y respetado por republicanos y demócratas por igual. Esa es una cualidad rara en el escenario político tan dividido de la actualidad estadounidense.

Lo más importante que hay que considerar sobre la presidencia de Jay sobre el banco central estadounidense es que en realidad no habrá ningún cambio en la política monetaria actual. Como gobernador de la Reserva Federal, Powell nunca votó en contra de Janet Yellen en lo que se refería a decisiones sobre aumentos en los tipos de interés.

Sus discursos siempre se mostraron fuertemente en pos del enfoque de Yellen. En pocas palabras, Powell es, y será, “más de lo mismo” en lo que respecta a la política de tasas de la Fed. Puede que la figura central de la entidad haya cambiado, pero la política de los intereses sigue exactamente igual.

Comenzando en diciembre de 2015, Janet Yellen puso a la máxima entidad monetaria estadounidense en un camino hacia incrementos del 0,25% en los intereses todos los marzos, junios septiembres y diciembres, a un ritmo de 1% anual hasta llegado 2019 –momento en que la Fed “normalizaría” las tasas de interés en torno a 3%.

La única excepción a este ritmo de 1% anual se dio cuando la Reserva Federal tuvo una “pausa” en los incrementos, debido que a su promesa doble de generar empleos y estabilizar los precios no se estaba cumpliendo. Últimamente la creación de empleos ha sido fuerte, más la Fed se está enfrentando a vientos en contra para cumplir su meta de inflación.

En este momento, el organismo está apuntando a una tasa de inflación anual del 2%, medida por un índice llamado “PCE subyacente anual”, reportado mensualmente (con un retraso de un mes) por el Departamento de Comercio.

Ese índice de inflación no ha cooperado con los deseos de la Fed, y aún está muy por debajo del 2%. Las lecturas de diciembre y enero llegaron a un 1,5%.

Esta carencia ha sido una tendencia persistente y no debería considerarse un tema menor para los dirigentes del banco central, ya que esto dictará las medidas que se tomarán en la próxima reunión de la FOMC, a celebrar el 12 y 13 de julio.

Mas la torpeza de la Fed no debería ser una sorpresa para nadie: el banco central no ha hecho absolutamente nada bien en los últimos 20 años –si no es que más.

La Fed organizó el rescate de Long-Term Capital Management en 1998, sociedad a la que probablemente se le debió dejar perecer (con el fracaso de Lehman a punto de llegar) como una advertencia para Wall Street.

En vez de eso, las burbujas se hicieron más grandes, llevando al catastrófico colapso de 2008. Greenspan mantuvo las tasas de interés bajas por demasiado tiempo, de 2002 hasta 2006, lo que llevó a la burbuja de viviendas y al colapso que ya conocemos.

Bernanke llevó un “experimento” (sus palabras) en la relajación cuantitativa desde 2008 a 2013, que no terminó generando el crecimiento esperado, sino que generó una nueva burbuja de activos en las acciones y en la deuda de los mercados emergentes.

¿Y ahora qué podemos esperar?

He advertido en varias oportunidades que el endurecimiento de la Fed está generando debilidad económica. El banco de la Fed de Atlanta, famoso por sus proyecciones súper-optimistas que casi siempre terminan retrayéndose una vez que llegan las estadísticas, una vez más ha recortado sus proyecciones para el crecimiento en el primer trimestre, pasando de un 5% a un 1,8%.

Goldman Sachs y JP Morgan también ajustaron a la baja las cifras de sus estimaciones. La economía ha estado atrapada en este ciclo de crecimiento lento por años ya. La actual recuperación económica no ostenta esa expansión de 3% o 4% que las recuperaciones anteriores sí mostraron.

Mientras tanto, la Fed está llevando adelante sus políticas de endurecimiento cuantitativo (QT) o recortando sus balances.

La Fed quiere que pienses que el QT no tendrá ningún impacto. Los líderes del banco central estadounidense hablan en código, y tienen una palabra para esto mismo: “segundo plano”.

La entidad busca que todo esto ocurra en segundo plano. Considera esto como alguien usando una computadora para acceder a su correo a la vez que descarga algo en segundo plano.

Esto no tiene ningún sentido.

Llevan ocho años diciendo que la relajación cuantitativa era estimulante. Ahora quieren que el público crea que un cambio hacia el endurecimiento cuantitativo no ralentizará la economía.

Siguen empujando condiciones que son sostenibles solo cuando se imprime dinero, pero que supuestamente no cambiarán cuando retiren dicho capital impreso. Ya desde el vamos este enfoque se desploma –y no dudes que sí tendrá un impacto considerable.

Las contradicciones que emanan de la charlatanería optimista de la Fed están hechas para hacernos pensar que el endurecimiento cuantitativo no es una política contradictoria –pero la realidad es que sí lo es.

Mis estimaciones son que cada US$500.000 millones de endurecimiento cuantitativo podrían ser el equivalente a un aumento del 0,25% en los intereses. Algunas proyecciones son incluso más altas, de un 1% por año. Eso no es nada más ruido “de fondo” –es música rock de los más estridente ensordeciéndote.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, la decisión de la Fed de no comprar más bonos será igual de nociva para el crecimiento, que los incrementos en las tasas de interés.

Esta combinación mortal podría fácilmente introducir una nueva recesión pronto.

Luego la Fed tendrá que recortar los intereses una vez más. Ahí volvemos al QE. Podrías llamar eso QE4 o “QE1 parte 2”. De todas maneras, los años de intervenciones colosales en esencia han atrapado a la Reserva Federal en un estado de manipulación perpetua –y de aquí la situación se acentuará aún más.

¿Y qué pasa con la Bolsa?

A pesar de la corrección del mes pasado, la Bolsa sigue sobrevalorada debido a una combinación de intereses más altos y crecimiento más lento.

Lo más importante que tienes que saber sobre las burbujas es que duran más de lo que uno espera, y revientan cuando menos lo imaginas. Ante tales condiciones, generalmente la burbuja no revienta hasta que el último individuo no tira la toalla. La corrección del mes pasado sacó algo de aire de esta burbuja, pero la misma dinámica sigue aplicando. Esto nada más dio un poco más de tiempo.

Pero hablando en serio, ¿esta burbuja realmente podría reventar?

Por supuesto que sí, y puede que el QT sea la gota que rebase el vaso y lo haga. Diría que el mercado está condicionado fundamentalmente para una caída importante. Tomando en cuenta que la Fed sigue sin tener idea de lo que está haciendo y que ahora el banco central ha tomado un rumbo peligroso, anticipo una corrección bursátil severa llegando más temprano que tarde.

La Fed se dará cuenta por las malas que incrementar los intereses y reducir los balances ralentizará la economía. Creo que al final del día esto llevará a otro cambio en la postura del banco central, volviendo así a la soltura.

Espera un aumento en la volatilidad –y más correcciones– una vez que el mercado se percate de que la Fed ha decidido cambiar de políticas de endurecimiento a relajación.

El dólar se hundirá, y el oro irá al alza. ¿Ya tienes tu oro?

Saludos,

Jim Rickards