La Reserva Federal está subiendo las tasas de interés… solo para recortarlas cuando llegue la recesión… ¿Será que está cometiendo los mismos errores de 1936-37? 

Por Jim Rickards

Como lo adelanté hace meses, la Reserva Federal aumentó las tasas de interés.

No digo esto para alardear.

Lo que quiero es mostrarte cómo utilizo mi método para analizar y predecir los mercados.

No adivino o tomo posiciones solo por atención. Siempre estoy aplicando información nueva para probar una hipótesis original. Si la información en efecto confirma mi predicción, me apego a ella. Caso contrario, doy un paso atrás y reevalúo mis pronósticos.

Hay que ser ágil en este juego.

Personalmente soy un gran crítico de los modelos de la Fed, y no por gusto: están obsoletos y no concuerdan con la realidad. Es necesario usar los modelos correctos. En un ciclo económico típico, la economía comienza desde una base baja, y luego los negocios comienzan a expandirse gradualmente. Entonces el empleo comienza crecer, la gente gasta más dinero y los negocios mantienen su expansión.

Eventualmente, la capacidad industrial de la economía se usa por completo. Esto causa que los mercados laborales se contraigan y los recursos se reduzcan. Entonces los precios crecen, la inflación toma impulso y luego la Fed da un salto al frente y dice: “¡Ajá! Hay inflación. Mejor la eliminamos”.

Ahí el banco central estadounidense aumenta las tasas de interés, generalmente durante un ciclo económico completo.

Eventualmente no tiene otra opción sino disminuir las tasas una vez que el proceso dé un revés. Así son los ciclos económicos comunes. Eso es a lo que todo el mundo en Wall Street presta atención. E históricamente hablando, están en lo correcto. Ese proceso ha ocurrido docenas de veces desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El problema es que en la actualidad, este ciclo no está ocurriendo. Estamos viviendo una nueva realidad.

La nueva realidad es el resultado de nueve años de política monetaria poco convencional –los QE1, QE2, QE3, la Operación Twist y la ZIRP. Esto nunca había ocurrido en el pasado. Todo fue un enorme experimento de Ben Bernanke.

Y ahí está la clave en todo esto…

Tienes que tener modelos que sean congruentes con la nueva realidad, no la antigua. Porque Wall Street sigue basándose en el modelo viejo.

La nueva realidad es que la Reserva Federal básicamente se perdió un ciclo económico completo. Deberían haber incrementado las tasas de interés en 2009, 2010 y 2011.

El tema es que la expansión económica no era fuerte –de hecho, era bastante débil– y aún estaba en las etapas tempranas del ciclo de crecimiento. Sin embargo, si el banco central hubiese incrementado las tasas, aunque muchos se habrían quejado y la Bolsa se habría topado con obstáculos, no hubiese sido el fin del mundo.

Acabábamos de experimentar un derrumbe, pero para finales de 2009, la crisis prácticamente había terminado. Ya no había crisis de liquidez. Había bastante dinero en el sistema. No había escasez monetaria y las tasas estaban en cero. El banco central podría haber intentado un incremento inicial de 25 puntos, pero no lo hizo.

Y atención: éstas no son quejas en retrospectiva. En agosto de 2009 estuve en Squawk Box, en CNCB, y recuerdo queel presentador me preguntó: “Jim, ¿qué crees que debería hacer la Fed?”

Mi respuesta fue: “deberían aumentar un poco las tasas, solo para decir que las van a regresar a la normalidad después”.

Pero eso nunca pasó.

Ahora estamos en un punto muy delicado, ya que la Fed se perdió la oportunidad de aumentar las tasas hace ya casi una década. Ahora están intentando alcanzar ese nivel en las tasas, como evidencia el aumento de la semana pasada, el séptimo desde diciembre de 2015.

Las investigaciones económicas demuestran que en un contexto de recesión, la Reserva Federal tiene que recortar las tasas de interés por 300 puntos base o más, es decir una disminución del 3%, para sacar a la economía de la contracción económica. No estoy diciendo que en este momento Estados Unidos esté en una recesión, aunque bien podría estar muy cerca de una –más de lo que te imaginas.

Pero si en efecto se da una recesión en unos meses, ¿cómo puede la Fed recortar las tasas por un 3% si sus niveles actuales van de solo un 1,75% a un 2%?

Simple: no pueden.

Es por esto que el banco central de Estados Unidos está intentando aumentar las tasas por hasta 300 puntos base y alcanzar el 3% antes de que llegue la próxima recesión, para tener tela que cortar. En otras palabras, están aumentando las tasas de interés solo para disminuirlas después.

Eso es lo que Wall Street no entiende. Sigue operando bajo supuestos antiguos sobre el ciclo económico.

Por ejemplo, el sitio “The Street” plantea que la Fed está realizando aumentos en las tasas de interés “porque el desempleo oficial es bajo y la economía está ganando fuerza”. Pero como acabo de explicar, esa no es la razón. La realidad es muy diferente.

La Fed está aumentando las tasas no porque la economía sea fuerte, sino porque está desesperada por ponerse al día con el ciclo económico que Bernanke se saltó en 2009, 2010 y 2011. Así que, como siempre, Wall Street está interpretando las señales totalmente al revés.

Así que, ¿ahora qué?

Después del aumento de la semana pasada la Reserva Federal aún tiene 4 incrementos más que hacer antes de alcanzar ese 3%. Eso quiere decir que la misión probablemente no se cumpla hasta junio de 2019.

¿Y qué podría causar que la Fed dé un paso atrás con sus políticas? Alguna de estas tres posibilidades…

La primera es un derrumbe de mercado. Si la Bolsa experimenta una caída del 5%, que representaría más de 1.000 puntos en el Dow, esto no sería suficiente para asustar al banco central. Pero si el mercado cae un 15%, la cosa cambia. Ben Bernanke en realidad me dijo esto hace no mucho.

Ahora bien, si el mercado cae un 10% otra vez como lo hizo en febrero, la Fed pisará el freno. No incrementará las tasas, pero tampoco las disminuirá.

Los mercados están retomando su postura conformista una vez más, y no están esperando alguna baja súbita. Sin embargo, es justamente en un contexto de tranquilidad extrema en el que es más probable que se dé una baja. Agosto de 2015 y enero de 2016 son buenos ejemplos de esto. Podría haber otra caída a la vuelta de la esquina.

La segunda condición es que la creación de empleos bajara. Ahora bien, la creación de empleos en realidad no tiene que caer dramáticamente. Si vemos que la generación de empleo cae por debajo de los 75.000 semanales, la Fed podría poner en pausa a sus aumentos

La tercera condición es desinflación. Con esto no estoy hablando de deflación, sino de una inflación que caiga bien por debajo del target de la Fed bajo una métrica conocida como PCE, o “Personal Consumption Expenditure Price Deflator Core”.

Puede que tengas tus dudas sobre el método empleado para medir inflación, y no sin razón. Pero es necesario analizar lo que la Fed toma en cuenta para saber a qué se enfrentan, tanto lo bueno como lo malo. Y lo que al banco central lo que le importa es el PCE anualizado.

La Fed quiere una inflación del 2%. Últimamente no ha podido conseguir esos niveles, pero se está acercando. Sin embargo, si esa cifra cae a digamos un 1,4%, eso sería otra razón para detener en seco los incrementos en las tasas. Pero a estas alturas, esto parece bastante improbable.

A no ser que se dé alguna de estas tres condiciones, la Fed seguirá aumentando las tasas cuatro veces al año, es decir, cada dos reuniones oficiales, hasta mediados de 2019. Si una de esas tres cosas se da en el camino, la Fed probablemente pondrá un alto a su plan. Si se dan las tres, no dudes que detendrán los incrementos.

El oro ya subió de precio luego del últim aumento en las tasas de interés, y anticipo que irá nuevamente el alza más adelante. Tras bambalinas, simplemente hay demasiadas fuerzas poderosas impulsando la cotización del metal. Uno de los factores más importantes es su oferta menguante.

En una visita que hace poco hice a Suiza, me informaron que los operadores logísticos de seguridad no estaban llegando a construir bóvedas nuevas lo suficientemente rápido como para satisfacer la demanda que existe por ellas. Además, me dijeron que por esta razón, los operadores están tomando control de refugios nucleares en las montañas, propiedad de las Fuerzas Armadas Suizas, para lidiar con la demanda por almacenamiento privado.

Otro factor importante son los temores geopolíticos. Las crisis de Siria, Irán, el Mar del Sur de China y Venezuela no van desaparecer así como así. A pesar de la reunión de Trump con Kim Jong Un, no creo que el conflicto norcoreano-estadounidense haya terminado.

Puede que en una semana determinada los titulares noticiosos de este tipo desaparezcan, pero los sacudones geopolíticos volverán cuando menos lo esperemos y mandarán al oro a volar en medio de todo el flight to safety que estamos experimentando.

De todos los mercados importantes, el del oro es el que más ve hacia el futuro. Pude que el mercado del metal dorado esté viendo endurecimiento de la Fed que lleva a debilidad, lo que eventualmente generaría demasiada rigidez monetaria y causaría en una recesión.

A esas alturas, la Reserva Federal volverá a la relajación a través de sus proyecciones futuras. Esto resultaría en más inflación y un dólar más débil –un escenario perfecto para el oro.

Saludos,

Jim Rickards

Jim Rickards es editor de Inteligencia Estratégica para Agora Publicaciones