Hoy conocerás al hombre detrás del poder de la Fed. Y las razones que nos hacen pensar en el fin del dinero barato.

De vez en cuando los eventos más importantes quedan enterrados bajo montañas de cosas que, en realidad, ni siquiera son noticias.

Puede que una historia específica sea el suceso de mercado más importante por lejos, pero si nadie se percata de dicha historia y nadie comprende su verdadera importancia, entonces apenas y se puede considerar una “noticia” en primer lugar.

La semana pasada tuvimos un evento como éste. La historia financiera más importante que he leído en mucho tiempo pasó totalmente desapercibida. No fue informada por los medios de comunicación convencionales y no vas a escuchar nada al respecto en ningún lugar.

Estoy hablando de las noticias de que Jon Faust ahora será uno de los asesores de Jerome Powell, el nuevo Presiente de la Reserva Federal.

Tu primera reacción al leer esto probablemente sea algo como: “¿Quién es Jon Faust y por qué debería importarme que esté asesorando a la Fed?”

Bueno, Faust es un “insider de insiders” en la Reserva Federal. Es el experto monetario más poderoso del mundo y del que nadie nunca ha escuchado nada. Estamos hablando de unos de los economistas monetarios más importantes del planeta. Tanto, que para poder divisar el rumbo que tomará el banco central de Estados Unidos, es necesario estudiar el historial de Faust.


Faust con los ex presidentes de la Fed, Ben Bernanke y Yanet Yellen, a quienes asesoró entre 2012 y 2014.

Faust es un economista monetario con un doctorado de la Universidad de California, Berkeley –la misma universidad en la que Janet Yellen impartió clases por muchos años. El asesor de tesis de Faust fue el propio esposo de Yellen, elganador del Nobel George Akerlof.

Hay muy pocos economistas con una relación tan cercana a la antigua Presidente de la Reserva Federal como Faust. Lo mismo es cierto para Bernanke, quien lo tiene en gran estima.

Desde 1981 hasta 2006, Faust fue parte del equipo de economistas de la Junta Directiva de la Reserva Federal en Washington, D.C., eventualmente alcanzando el puesto de director de la División de Finanzas Internacionales. En 2006, Faust dejó la Fed para convertirse en director del Centro de Economía Financiera, o CFE por sus siglas en inglés, en la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore.

Yo fui uno de los benefactores originales de CFE, y como tal estuve involucrado junto a otros individuos en el proceso de contratación de Jon para unirse al instituto desde la Fed. Faust en realidad es amigo mío, y lo conozco bastante bien. En el capítulo 6 de mi más reciente libro, The Road to Ruin, detallo mis conversaciones importantes con él.

En 2012 Faust fue nombrado “asesor especial” de la Junta Directiva de la Fed, gracias a un pedido hecho por el Presidente de ese entonces, Ben Bernanke. Se mantuvo en ese rol especial hasta agosto de 2014, en un período que cubrió la salida de Bernanke y la entrada de Janet Yellen como nueva Presidenta en febrero de 2014.

Entre las hazañas de Faust dentro de la Fed entre 2012-2014 encontramos eventos críticos para la economía, como el comienzo de la QE3, la implementación del retiro de los estímulos monetarios desde 2013 a 2014, y la preparación para el “salto” en los intereses que terminó llegando en 2015, poco después de la salida de Faust de su posición.

A pedido de Bernanke y mantenido por Yellen, la tarea principal de Faust fue la comunicación de las políticas monetarias. Esto no se refería a la comunicación en el sentido tradicional al estilo de relaciones públicas o control de prensa. Esto hacía referencia a la comunicación sobre la política monetaria para que controlara las expectativas del mercado.

Bernanke quería una política de “cero sorpresas” en la Fed. Es posible que haya querido aplicar relajación, como lo hizo con el QE3, o endurecimiento, como lo hizo al retirar paulatinamente los estímulos de la economía.

Pero sin importar cuál haya sido su decisión en ese entonces, Bernanke quería específicamente que cualquier cambio en las políticas fuera comunicado con mucho tiempo de anticipación, para que de esto se midiera la reacción del mercado, se administraran las expectativas de mercado partiendo de la medición y, por sobre todo, evitar cualquier sorpresa.

Bernanke dependía de Faust para administrar las expectativas del mercado (algunos dirían “manipularlas”) a través de muchos medios de comunicación, entre los que encontramos comunicados oficiales de la Fed, discursos impartidos por funcionarios clave del banco central, preguntas premeditadas plantadas en las conferencias de prensa, filtración de información a reporteros favorecidos (como Jon Hilsenrath de The Wall Street Journal) y selecciones muy específicas de palabras, como es el caso de “paciente”, palabra usada para describir la política futura de la Fed en cuanto a los incrementos en los intereses, bajo elestandarte de las “proyecciones futuras”.

A fin de llevar adelante sus deberes comunicacionales, Faust debía estar íntimamente involucrado en la creación de las propias políticas. Se podría decir que Faust era el “cerebro” de Bernanke.

Todo esto que te estoy diciendo me lo confirmó el propio Bernanke en Seúl, Corea del Sur, cuando hablamos sobre el rol real de Faust en la Reserva Federal. Resulta que después de que Yellen asumiera el control del banco central, Faust siguió siendo los cerebros detrás del líder.

La oficina de Faust estaba al lado de las oficinas de los dos últimos Presidentes de la Fed, en el pasillo del segundo piso que va desde la sala de juntas, en la sede principal del banco central en Constitution Avenue, Washington D.C.

Después de que ayudé a Bernanke a reclutar a Faust a sus líneas, el ex-Presidente y yo bromeamos un poco sobre el hecho de que él se había llevado a Faust de la CFE. Bernanke rio y me dijo: “Sí, pero más adelante te lo devolvimos”.

Eso es cierto; en septiembre de 2014, Jon regresó a la CFE para retomar sus deberes académicos como director del centro.

Sin embargo, la semana pasada y como mencioné hace un momento, la Reserva Federal volvió a llevarse Faust, cortesía de su nuevo Presidente Jay Powell, para que reasuma su cargo como asesor en Washington. Cuando eso ocurrió, Jon me lo hizo saber inmediatamente.

El impacto que tendrá este anuncio sobre las políticas monetarias es simplemente colosal. Para empezar, Powell no es un economista; es un abogado de profesión. Esto significa que el nuevo Presidente de la Fed dependerá aún más del consejo de Faust que Bernanke o Yellen, ambos economistas monetarios de renombre sin paralelo en todo el mundo. Así que ahora Jon será el nuevo cerebro de Powell, solo que esta vez su impacto será más profundo –producto de la falta de estudios económicos formales del nuevo Presidente.

Pero más importante aún es el hecho de que el regreso de Jon Faust significa que las políticas de Bernanke y Yellen se mantendrán dentro del dominio de Powell. Esto se traducirá en endurecimiento “gradual” definido como un incremento del 0,25% en los intereses cada marzo, junio, septiembre y diciembre hasta principios del 2020, a menos que uno o varios factores causen que la Fed “frene”. Entre esos factores encontramos pérdidas en el mercado laboral, que haya una desinflación, o declives anormales en los mercados.

Existen muchos corolarios en el escenario base. Esto incluye el peso que tienen los presidentes de los bancos regionales de la reserva en la creación de políticas, la necesidad de desinflar las burbujas de activos y los precios de ejercicio en los “puts de la Fed” cuando el merado se viene abajo.

Repito: no hay nadie más metido en las entrañas de la Reserva Federal que Jon Faust, pero él no está en la Junta Directiva, no es Presidente ni Vicepresidente del banco central ni nada por estilo. Lo que sí, es el cerebro de muchos de los mensajes y señales relacionados al QE y ahora al QT.

Jon Faust ayudó a crear e implementar estas reglas, excepciones y políticas auxiliares. A través de los años, Jon me ha explicado todas éstas a profundidad en diferentes conversaciones privadas. Todo lo que he aprendido de Faust lo he complementado con otras conversaciones que tuve con dirigentes, Presidentes y Vicepresidentes de la Fed, economistas del banco central y Presidentes de los bancos regionales de reserva.

Las buenas noticias son que los sistemas de predicción de la Fed he desarrollado desde 2013 seguirán siendo útiles en el futuro cercano. Esto significa que seguirá siendo igual de fácil para nosotros predecir el próximo movimiento de la Reserva Federal.

Seguiremos llevándole la ventaja a los demás –Jon Faust se asegurará que así sea.

Saludos,

Jim Rickards